Fue un sacerdote que llegó de Alemania en 1913. Dejó una huella imborrable por su espíritu incansable y su entrega a la misión de la Iglesia.

Federico Rademacher llegó a Posadas, en 1913, donde asumió como párroco de la Catedral de San José. Sucedió al padre Vogt de Don Lázaro Gibaja, entre los años 1913 y 1924. Se destacó por su dedicación y compromiso con la comunidad, guiando a los fieles y promoviendo valores de fe y solidaridad.

Su primera responsabilidad fue completar los detalles que todavía estaban sin terminar en el templo y culminó la construcción de una de las torres de la Catedral. Luego se edificaron las gradas del frontispicio y también se colocaron los pisos. La parroquia San José se encuentra ubicada en el centro de la ciudad, es el punto de referencia obligado para todos los turistas, viajeros, comerciantes y fieles cristianos.

El padre Federico nació en Alemania en 1890, pertenecía a la Congregación del Verbo Divino. Fue conocido por su espíritu incansable y su entrega a la misión de la Iglesia. Era una figura respetada y querida por todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo. Su legado perdura en la memoria de las comunidades a las que sirvió con tanto amor y dedicación.

En 1924, Rademacher fue trasladado a Buenos Aires para continuar su labor pastoral en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde ejerció como párroco durante muchos años.

Punto histórico: Posadas le rindió homenaje bautizando con su nombre a una de sus arterias más importantes: la avenida Rademacher, que cobró relevancia histórica tras la llegada de las Hermanas de la Orden de San Basilio Magno en 1949, quienes establecieron su misión cerca de la intersección con la avenida Trinchera de San José, zona donde se construyó la emblemática Iglesia y parroquia San Vladimiro.

Con el crecimiento de la ciudad, la avenida Rademacher se consolidó como una vía de conexión importante hacia el centro y el sur de la capital misionera. Esta arteria se vincula así al desarrollo urbano y religioso de esa zona de Posadas a mediados del siglo XX.

Colaboración: Leo Duarte