En Data Urbana te contamos la historia de una cárcel que funcionaba en el casco céntrico de la ciudad y que fue demolida. Ese espacio fue reconvertido con el paso del tiempo.

Hasta mediados de los años ’80, el predio de Ayacucho entre Catamarca y Entre Ríos albergó al Servicio Penitenciario Federal N° 8. Con el crecimiento de la ciudad, la sede se trasladó a Candelaria, donde funciona hasta la actualidad bajo el nombre de la Unidad 17 – Colonia Penal. La compra del inmueble fue realizada por el director de la Cárcel de Posadas, Unidad 8, Augusto de Sanctis, en representación del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación.
En ese predio de la antigua capital misionera comenzó a funcionar la segunda Colonia Penal de la Argentina, después de la de Santa Rosa, en La Pampa. Antes de su inauguración formal, ya trabajaban allí 15 internos provenientes de la cárcel de Posadas, dedicados al desmonte, la limpieza de yerbales, la poda de naranjos y el cultivo de legumbres. Inicialmente, la colonia operó como un anexo de la Cárcel de Posadas. A pocos metros del establecimiento se encontraban las Ruinas Jesuíticas de Nuestra Señora de las Candelarias. Desde 1943, la conservación de este patrimonio histórico quedó bajo la responsabilidad del personal de la Unidad 17.
La fisonomía del lugar cambió por completo, aunque su historia sigue presente. El predio conserva una señalización como Sitio de Memoria, Verdad y Justicia, instalada para recordar lo ocurrido allí durante los años del terrorismo de Estado. Con el correr del tiempo, también fue espacio donde se instalaron los parques de diversiones y hasta funcionó una pista de karting.
Sin embargo, a comienzos de la década del 90, ese mismo espacio comenzó a escribir otra historia. En mayo de 1993 nació el CEP Nº 4, aunque sus primeras clases se dictaron en el edificio de la Escuela Benjamín Matienzo. El establecimiento inició sus actividades con apenas cinco divisiones.
El crecimiento de la matrícula obligó a mudar la institución en más de una oportunidad. En 1994 se trasladó a la esquina de Corrientes y Mitre y, un año más tarde, pasó a funcionar en Belgrano 2171, donde adoptó el nombre de Bachillerato C.O.L. Polivalente N.º 47.
Recién en 2001 la comunidad educativa pudo instalarse en el edificio definitivo, construido sobre el predio de la antigua cárcel. Desde entonces, el CEP N.º 4 desarrolla sus actividades en los turnos mañana y tarde y se consolidó como una de las alternativas de educación secundaria pública de la ciudad, con una oferta orientada tanto a la continuidad de estudios superiores como a la inserción laboral.

La educación es una de las herramientas para impulsar el desarrollo, la igualdad de oportunidades y el crecimiento de las comunidades. Hoy, donde durante décadas hubo muros, rejas y celdas, hay aulas ocupadas por estudiantes. El lugar conserva la memoria de uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente, pero también refleja cómo un mismo espacio puede adquirir un significado completamente distinto con el paso del tiempo.
